VIDA A LOS MUERTOS – CUENTO

El juicio comenzó. El litigio legal fue arduo. La muerte no estaba en el contrato. Era cierto que de no hacer lo correcto nos quemaríamos hasta consumirnos y que al actuar de manera contraria ganaríamos la frescura del agua por la eternidad, pero la muerte no estaba en el contrato, era un precio demasiado alto a cambio de nuestros pobres intentos por vivir. Aun así, después de los tiempos en los que la inevitable muerte se ajusticiaba a los inocentes habitantes de la tierra, y después de haber denegado durante siglos la apelación a dicha cláusula, Él se atrevió a revivir a Lázaro. ¿Acaso eso no era favoritismo? ¿Acaso eso no era romper el acuerdo milenario? ¿No ameritaba esto que aquel depositario de la justicia fuese el que terminara consumido en las llamas?

A lo cual él argumentó:

—No, no es verdad que yo haya roto el contrato. Estoy bajo juramento. La carne no es eterna. La verdad es que tarde o temprano Lázaro volverá a morir y el tiempo de los hombres sólo es un breve parpadeo en el calendario del cosmos.

-Javier Trejo

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EN EL ESPACIO DE UN PARPADEO-CUENTO

Salió de su cuerpo. El mundo se transformó en una fotografía coloreada con tonos y semitonos azules que se asperjaban sobre las superficies. Un guardagujas de pañoleta negra se le acercó.

—Qué está pasando, ¿dónde estoy? Conducía por la carretera cuando de pronto mi auto… ¿Estoy muerto?

—Cálmese joven, no pasa nada— dijo el guardagujas.

—Entonces, ¿puedo irme ya?

—No, todavía no. No irá a ninguna parte. Lamento tener que ser yo quien se lo diga, amigo… Por el momento todo está parado: el Tiempo está en reparaciones.

Javier Trejo

MARIPOSAS EN EL RODEO – CUENTO

Era primavera, el sol iluminaba los vastos sembradíos y el color verde se extendía por la planicie. El viento soplaba y los capullos de las mariposas se abrieron liberando a sus huéspedes. La multitud de insectos atacaron la vida revoloteando y esparciéndose hacia todas direcciones, manchando el paisaje con sus colores claros.

El rocío de la mañana había empapado las gradas del rodeo. La gente llegó temprano, subían y bajaban por las escaleras buscando el sitio predilecto para mirar el espectáculo. En cuestión de unos instantes el lugar estaba lleno a reventar. El vocerío de la muchedumbre estremecía el ambiente. Jacinto, el toro, esperaba su turno para entrar al ruedo: ese espacio misterioso de donde nadie regresa.

La puerta se abrió y el toro se vio rodeado de rostros. Con la aparición de Jacinto, la gresca creció. Conmocionada por el temor a las miradas y las burlas, la bestia corneó al aire violentamente. Las mariposas entraron volando y fueron descendiendo cada uno de los círculos plagados de espectadores. Pero ninguna se acercaba al ruedo, presintiendo quizá, el terror del toro en espera del torero.

Una despistada mariposa blanca se aventuró al redondel en que reinaba la furia de Jacinto. El toro atravesó con su poderosa cornamenta el diminuto cuerpecillo de la mariposa. Al ver esto, el pueblo lloró la muerte del insecto como nunca hubiese llorado al toro o al torero.

-Javier Trejo

GÉNESIS – CUENTO DE CIENCIA-FICCIÓN

Un extraño ser de luz brilla en algún lugar de la galaxia. Sus extremidades milagrosas alteran el ambiente dibujando un poema de color en el espacio. Los cráteres, cual platos de sopa caliente, humean a lo largo de todo el planeta iluminados por el brillo tenue de una luna púrpura.

El ser de luz tañe su harpa de color, interpreta una rapsodia delirante. Un segundo ser más extraño y luminoso que el anterior, de luz rojiza, se acerca. Son los últimos de su especie en todo el universo. Se encuentran, se funden en un choque violento, sacan chispas verdes, azules, doradas… Al separarse, nace un terrible frío, un sabor delicioso, una sinfonía; en un mundo extraño resurge la vida gracias a la naturaleza que origina todo, el eros.

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SOMBRA EN EL ALMA – CUENTO CORTO

—Insomnio, migraña, dolor abdominal, cuerpo cortado, náuseas, fiebre, flujo nasal, piel reseca, alergia… ¿Qué tengo, doctor?

—Es algo complicado, siéntese, póngase cómodo. Se trata de una rara enfermedad: Usted tiene una sombra en el alma.

—Y… ¿qué es eso?

—Una especie de fractura psicológica generada por un trauma severo… La pérdida de un ser querido, algo que dejó pendiente, una experiencia al borde de la muerte, sufrir un desengaño; la causa es diferente en cada persona y también los síntomas varían.

—¿Cómo se alivia?

—No puede aliviarse.

—Entonces, ¿qué debo hacer?

—Con el tiempo la sombra se borra y los síntomas desaparecen.

—Mmmm… ¿Tiene que borrarse o puedo conservarla?

El doctor se mostró confundido.

—El malestar podría empeorar. Los síntomas físicos cederían, pero luego ocurriría algo peor. Esa sensación de vacío crecería a dimensiones inimaginables. El sentimiento de soledad se volvería recurrente, además, los anhelos y la frustración no le permitirían tener la claridad mental como para construir pensamientos.

Respiré profundamente.

—Conservaré esta sombra en el alma, doctor. Finalmente es una sombra que sobrevivió gracias a la ternura que despertó en mí alguien de mi pasado.

Al terminar, el doctor se despidió de mí. Nunca olvidaré la expresión en sus ojos. Sentí que realmente comprendía mi situación. Sus palabras se quedarían grabadas en mi memoria:

—Si eso es lo que en verdad quiere no me opondré. Cada quien toma sus propias decisiones. Pero nunca olvide esto: Solamente se trata de una sombra.

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 -Javier Trejo

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