Sax

Javier Trejo

II. Incredulidad

Esta es la parte en la que las personas se dan cuenta poco a poco de lo que está ocurriendo a su alrededor. Pensarán que el mal siempre está ahí, y el miedo al mal los mantendrá quietos. La noche del pasado viernes un informante que prefier permanecer anónimo, administrador de una unidad habitacional, por aviso de sus inquilinos, abrió la puerta de uno de los departamentos, lo que encontró allí fue una pila de cuerpos partidos por el medio, el lugar bañado en sangre, cinco cuerpos en total, dos mujeres y tres, hombres. Los cuerpos estaban en proceso de descomposición por lo que el asesinato debió haberse cometido varios días atrás.

Esta es la parte en la que la gente corre, se asfixia, pide ayuda, y teme por la vida de su familia. Desde el exterior la violencia es sólo violencia, pero adentro guarda signos, señales para ser descifrada. Para el criminal la violencia tiene un código, significa algo. Sólo se trata de un rebaño, ovejas que cruzan calles y caminos, cualquier lobo tendría el instinto de atacar un corral y tomar lo que quisiera. Ellas mismas, su modo de vida, consta en permanecer, inconscientemente, al alcance de los lobos, en una situación en la que los pueden despedazar.

Esta es la parte en la que la policía insiste en desmentir a Sax, quien había anunciado la llegada del Escapista. Dicen que Sax miente porque en el periódico llama al Escapista “asesino en serie”, cuando en realidad, no hay ningún Escapista sino líos personales y crímenes de odio. Tratan de hacer ver a Sax como el amarillista que es. Intentan que los crímenes permanezcan desconectados y que la población civil no tenga idea de lo que está ocurriendo. No saben que el periodista evitó entregar toda la información a los periódicos y que tiene un par de pistas que podría seguir para llegar al asesino, no saben que no es cualquier asesino sino que es a la vez un homicida múltiple y un asesino en serie, lo que significa que no podrán ocultar los insidentes ni mantenerlos aislados por mucho tiempo. El número de víctimas aumenta exponencialmente y el patio trasero de la ciudad se llenará de cadáveres. Ignoran también, que Sax no pude seguir la pista sin tener acceso al banco de datos de la policía, y que por eso ha decidido mantenerse al margen, pero que una inquietud de sangre lo hace hervir cada vez que revive la escena del crimen en su mente.

Esta es la parte en la que el antiguo reportero fotógrafo de veinte años en el pasado es visitado por Sax. La casa está llena de polvo y periódicos apilados. Donde se miré parece una hemeroteca desaseada. El viejo también tiene polvo en las articulaciones, invita a Sax un café cuya marca ha sido descontinuada, las tazas parecieran del milenio pasado, y comienzan la charla. Al principio, ésta, ronda acerca de la vida de un jubilado que no ha visto nada de acción en meses, pero que está informado de cada paso que da la Secretaría de Seguridad Pública y las autopatrullas que circundan los sectores urbanos. Menciona a Sax, crímenes de hogar, violencia intrafamiliar catastrófica, asaltos a mano armada, corrupción… Es increíble la claridad con la que el viejo Martiarena sitúa geográficamente cada acontecimiento. A esto Sax agrega el hallazgo del Escapista y la ineptitud del Secretario de Seguridad al llevar el tratamiento del caso. Las autoridades se pusieron nerviosas. Un brillo surge de la mirada de Martiarena haciendo notar que ya conocía los acontecimientos. Halaga la limpieza y perfección técnica del Escapista. Por lo general los asesinos seriales cometen errores graves en sus primeros intentos. Realizar un trabajo así requiere de precisión y fuerza inhumana, una amalgama súmamente difícil de adquirir. El viejo hace brotar una hoja entre sus periódicos del año y muestra un itinerario de asesinos seriales que asolan la ciudad desde meses atrás. Tiene marcados los que han sido detenidos y los que siguen sueltos, es fácil distinguir a aquellos que no han recaído. La prontitud con la que son atrapados es proporcional a la agresividad y frecuencia con la que realizan sus ataques. Martiarena lee en los ojos de Sax inquietud por el nuevo aparecido. Le advierte que cuando se elige un camino uno debe de ser congruente con la elección. Eso suena a filosofía china barata, piensa Sax, y el viejo le confiesa que ya lo sabe y que en ocasiones las galletas de la fortuna tienen algo de sentido. Hace ver que no es coincidencia que Sax haya bautizado al Escapista, en cierto sentido sabe que lo admira. El viejo manda a Sax a casa tras darle una patada en el trasero y regalarle una vieja cámara de rollo.

Esta es la parte en la que llega un vagabundo a la historia, camina por la ciudad y comienza a anunciar la llegada de una bestia. Argumenta ser el único sobreviviente, dice que se trata de un tipo con manos enormes que usa sus uñas para abrir a las personas como si fueran pistaches, que con un chasquido les exprime la cabeza y al rascar hace que las tripas sean expelidas cual vísceras de pescado en un mercado de frutos marinos. El vagabundo tiene el cabello como si fuera heno, le cuelga un pesebre en la cabeza. Su piel es un océano repleto de archipielagos de mugre que le infestan el cuerpo. Su ropa es un insulto a la vestimenta. Nadie sabe de dónde viene este tipo, y su voz comienza a resonar en los vagones del subterráneo, en los cruces de las calles principales y en las explanadas públicas.

Esta es la parte en la que el reportero Sax, se da cuenta de la falsedad del emisario. Este anunciador de la muerte no tiene ni una lejana pista y jamás a precensiado nada. El peligro es más que evidente para cualquiera. Un tipo que pude partir limpiamente a sus víctimas con un corte horizontal no deja testigos. Resulta fácil decir que este infeliz requiere atención y algunas monedas, eso es todo, ha escuchado la noticia y la aprovecha, cinco personas muertas, apiladas en la escena del crimen inundada de sangre.

El primer acto de la obra puso en claro que había que alarmarse, Sax se encargó con lujo de detalles en el baratísimo artículo impreso en los diarios amarillistas, cada periódico, revista, noticiario, querían información al respecto. El segundo prometía pegar más duro aún.

Esta es la parte en la que las cosas se aceleran un poco y salen a la luz nuevas señales difíciles de ignorar. Los análisis del poco ADN que les quedó a las víctimas en las venas dan un resultado limpio. La policía descubre la identidad de dos de las víctimas, resultan ser, una mucama y un cadete, ambos presentes en la primera escena del crimen, si esta información se volviera de dominio público haría que la policía se volviera loca. La identidad de las primeras víctimas intenta dejarse en incógnito.

Tras conseguir esta nueva información, aquellas personas que pusieron un pie dentro de cada una de las escenas del crimen se arrepienten de no haber escuchado las premoniciones de Sax. Ellos hacen hasta lo imposible para conseguir toda la información del caso y los datos comienzan a fugarse a través de Severo, el informante, quien también cometió la torpeza de entrometerse. Si la teoría de Sax era cierta, cinco víctimas serían sólo el comienzo de una masacre. A primera vista, el reportero, había vaticinado la muerte de doce personas que analizaron la primera escena del crimen, si a estas se agregaban las que se entrometieron en la segunda escena, daba un total de diecinueve posibles víctimas. Pero, ¿por qué el Escapista había matado a los otros tres si no habían estado presentes en la primera escena? Aún quedaba mucho por investigar. Los forences y los detectives de homicidios no habían hecho otra cosa que meter la pata, exponiéndose al peligro.

Esta es la parte en la que el inspector pide la presencia de Sax en la jefatura y lo interroga acerca de su entrenamiento militar, la cantidad de misiones que reali, si fue mercenario y cosas realmente ridículas, como el número de cráneos perforados. Luego insist en que podía mover influencias para acelerar el ingreso de Sax al cuerpo de policía, agregó que, una vez que lo consiguiera sería sencillo para mí ganar autoridad sobre el caso. Le daría la oportunidad de convertirme en algo más que un reporterucho miserable que alguna vez había tenido cerrera militar. Era obvio que lo necesitaban, pero no estaban jugando bien sus cartas, Sax no aceptaría, no, al menos hasta que la desesperación de conservar sus vidas y salvarse del Escapista comenzara a comerles el sueño. En cuanto se negó, el inspector amenazó con arrestarlo si lo descubría investigando. Haría lo que estuviera en sus manos para mantener las de Sax lejos de la evidencia y sus ojos apartados del archivo. Si quería conseguir la primicia sobre esta historia en cuanto dejara de ser una amenaza para las autoridades debía jugar bajo la jurisdicción indicada. Obviamente el reportero lo tomó como un reto. Volvió a su estudio a escribir mientras bebía su infame café y fumaba un cigarrillo.

Esta es la parte en la que el oficial Severo, amigo de Sax, asustado por haber estado involucrado en la escena de la primera matanza, temiendo por su vida, se presenta en casa de Sax cargando sus objetos personales como un deshausiado. Severo piensa que Sax puede protegerlo debido a que va un paso adelante de la policía. En la mente del reportero se pueden ver los movimientos de la policía y del asesino, sólo hace falta resolver algunas preguntas, ¿cuándo? ¿dónde? ¿por qué?

El oficial Severo es una molestia pero el reportero puede sacar algo de él si lo usa adecuadamente. El caso debería comenzar a resolverse en cuanto se logre establecer una relación entre las víctimas de ambas matanzas y se descubra cómo consigue el Escapista que todas aquellas personas se reúnan al mismo tiempo en el lugar en que los va a matar. Estas pistas serían primordiales, un gran avance, aunque no pueda descubirse todavía cómo es que logra partirlos por la mitad de modo tan limpio. La parte irreal no importaba si la real podía explicarse.

La policía había dejado muchos huecos sin revisar, donde ellos había tirado la toalla era momento para intervenir: Cosas tan obvias como el rango de visión desde los otros edificios o interrogar a las personas de las inmediaciones.

Esta es la parte en que el reportero intenta resolver el caso por cuenta propia, cae en la vanidad de suponer que es mejor que los policías y aunque esto fuera cierto dicha opinión sobre sí mismo podría volverlo ciego ante algún suceso del cuál dependa su vida. O quizá, esta es la parte en la que se debe tomar una decisión fuerte. El oficial Severo ofrece una quinta parte de su sueldo a cambio de seguridad. Sax considera volverse investigador privado, qué estupidez.

Querido lector: Saludos. Aquí la segunda entrega de Sax, una novela policiaca. Recuerden que sus comentarios, sus likes y sus compartidos ayudan a construir esta historia, en esta nueva etapa de enero11. También estaré publicando poemas a finales de cada mes. Reciban un abrazo. Por cierto, ya sólo nos hacen falta 200 seguidores más para alcanzar una comunidad de 5000.
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2 thoughts on “SAX – II. INCREDULIDAD – NOVELA, NUEVA ENTREGA

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