Este mes en enero11 invito a todos los lectores a reescribir un cuento o a intervenirlo. Para realizar este juego he elegido mi cuento “Plumbago azul”. La idea es muy sencilla, pueden colocar su versión reescrita, alterada, o modificada en los comentarios. Y veremos qué resulta de esto que es muy parecido al pasar una historia de boca en boca. 

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Plumbago azul

Se cuenta que una mañana en el lejano continente de África todas las tribus del mundo miraron hacia arriba y encontraron una gigantesca flor color celeste que había crecido hasta alcanzar el cielo. El viento mecía sus pétalos con fuerza misteriosa, su baile rompía con un reposo inusitado. La amaron, la contemplaron con agrado, una luz inundó sus corazones y encontraron la paz; pero la flor se marchitó. Creyeron que la habían perdido y las cosas cambiaron. Comenzaron a luchar, a hacer la guerra “Ojo por ojo. Diente por diente”, hasta destruirse por completo. Al final, entre las impacientes ruinas, surgió una nueva flor tan maravillosa como su madre. La hija, pintada de un tierno color celeste, vivía en un cielo igual de claro y eterno.

-Javier Trejo

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28 thoughts on “TE INVITO A REESCRIBIR UN CUENTO

  1. Se cuenta que una mañana en el lejano continente de África todas las tribus del mundo miraron hacia arriba y vieron como descendía de los cielos una gigantesca nave de color celeste. Tenía la forma de una flor de la vida y giraba muy rápido. A pesar de lo extraño del suceso aquellas gentes no tenían miedo a lo que venía del cielo.
    La nave se posó suavemente en una colina. Se abrió una pequeña puerta y se proyectó una luz azul .
    Comenzó a sonar una melodía casi imperceptible,solo la podían escuchar los puros de corazón, que como hipnotizados se dirigieron hacia la nave.
    Cuando el último de los puros de corazón entró en la nave, esta despegó y se alejo a la velocidad de la luz del planeta tierra.
    Desde el espacio se sintió un leve temblor en aquella nave, mas abajo a miles de kilómetros ya, un planeta que una vez se llamó La Tierra acababa de desaparecer consumido por su propia mezquindad, sin la luz de los puros de corazón no podía sobrevivir.

    Un saludo
    Sandra

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  2. Se cuenta que una mañana en el lejano continente de África todas las tribus del mundo miraron hacia arriba y encontraron una gigantesca flor color celeste que había crecido hasta alcanzar el cielo.
    El viento mecía sus pétalos con fuerza misteriosa, su baile rompía con un reposo inusitado y su sombra inundó de tinieblas el corazón de los hombres. Los ídolos airados, hartos de mil años de paz, reclamaban nuevamente su tributo. Las guerras debían comenzar.
    Y mientras la sangre nutricia extendía su carmesí por el mundo, la flor seguía creciendo en su impía belleza, recordando a los hombres su humilde condición. Sólo eran víctimas propiciatorias para purgar los pecados de los dioses.

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      1. Es tu relato vuelto del revés. La flor como símbolo de la guerra que crece y se nutre con la sangre y el dolor de los hombres. Somos juguetes en manos de los dioses.
        Pero no quiero ser pesimista, sólo es un ejercicio literario.
        Saludos…

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  3. Los dioses están muy decepcionados. A pesar de dar a la humanidad siglos tras siglos la esperanza. Nunca han logrado la paz en nuestro mundo. Pienso que tu flor gigantesca, es un hermoso símbolo. Sí, nos corresponde a nosotros los escritores, los que preñamos la imaginación con nuestras letras y acentos, a resistir. Tenemos que sembrar más flores azules en cada cuento, en cada poema, en cada pintura, en cada escultura, en cada pieza musical. No sé si podamos salvar a la humanidad. Pero a mis hijos, nietos, amigos, a mi familia, a mis estudiantes y telleristas les inculco perseverancia, a creer en ellos mismos, en respetarse para luego respetar a los demás. A ser iguales dentro de la diversidad. Gracias, amigo por tu semilla azul, sé que llegará a muchas tribus…jajaja

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      1. Soy profesor de Bioestadísticas y estadisticas de asuntos gerenciales a nivel universitario hace 32 años. Simultáneamente doy talleres de Automotivación, Calidad Total, Autoestima, Planificación Estratégica y creación de microempresas. Además soy escritor, tengo una novela escrita en el 2011 “Mi peor enemigo soy yo” y este pasado verano gané el primer premio en el Décimo Campeonato Mundial de Cuento Corto Oral celebrado en Puerto Rico. Creo mucho en el ser humano y trato, a pesar del poco tiempo que me deja el trabajo, compartir mis ideas, vivencias y cuentos para ayudar a crecer a los demás. Claro y a crecer con ellos también. Cuidate hermano, y gracias por todo. 🙂

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      2. Pues usted lo se queda atrás mi amigo escritor. Me fascina como escribes. La imaginación, creatividad, fluidez, lo apropiado del lenguaje y el dominio del idioma se distinguen en tus relatos. Te felicito Javier, adelante y gracias por la grata oportunidad de conocerte a travéz de este magnífico blog.

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  4. Año 2150.
    Tras un siglo de desolación y muerte, algunas tribus han conseguido establecerse y sobrevivir. Ya no hay gasolina, no hay electricidad. Ya no queda nadie que sepa lo que era.
    La fuerza de la naturaleza ha tomado el poder, y los pocos supervivientes de la Gran Guerra han aprendido a convivir con ella y a respetarla.
    Sobre todo a una gran flor azul, imponente, que sigue allí a pesar de las adversidades, que crece y crece, amparando bajo su sombra a todo el que quiera cobijarse.
    Y esos pocos supervivientes saben que no deben hacer daño a la gran flor azul.
    Todos conocen la leyenda.
    Todos saben lo que pasó la última vez que decidieron arrancarla… hace exactamente un siglo.

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  5. Habían pasado ya casi diez años de esta violenta batalla entre dos clanes: Ignis contra Glaciem. Más de un centenar de fallecidos entre los dos clanes y ¿por qué?…Ya nadie recordaba el motivo de su cruel lucha.
    Tuck preparaba sus armas para la nueva batalla, habían descubierto un pasadizo que los llevaría hasta la retaguardia de sus enemigos. Nadie sospechaba que iban a ser conducidos a una trampa. Se adentraron en la gruta y cuando estaban a punto de salir comenzaron a llover flechas, escuchar gritos y, de repente, un temblor sacudió la gruta abriendo una grieta en medio de la montaña de donde surgió una enorme flor azul.
    Todos dejaron de pelear para observar la rara y bella flor, que por la brisa de la gruta comenzó a danzar y de su interior emanaba un polvo brillante que se extendió por toda la gruta impregnando a los guerreros de paz y armonía.

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  6. Me apunto:
    Una flor enorme, inmensa, apareció un día en el cielo. Sus colores tornasolados, violetas, celestes, extasiaron el corazón de todo el mundo. La gente enmudeció: la alegría era tan grande que las palabras sobraban. Todos trabajaban en función del otro y regalaban sonrisas por doquier… Un día, sin explicación, el cielo se nubló y llovió tanto que la flor se marchitó. El miedo reinó y de ahí nacieron la codicia y la ambición. La guerra se desató. Dios era el que más lloraba porque los hombres no habían pasado la prueba y olvidaban con demasiada facilidad. Cuando las aguas se calmaron porque no era posible hacer sufrir más todos se miraron por fin a los ojos: allí yacía la enorme flor de colores tornasolados.

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      1. Algunas reminiscencias afloran siempre en los cuentos. La idea de que es Dios quien llora cuando llueve de esa manera acuciante, me gusta. Creo que invita a pensar en nuestro compromiso para la salvación del mundo y de los otros.
        Gracias por la invitación. Me pareció una idea genial y me gustó mucho compartir con ustedes. Saludos y éxitos.

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  7. Me apunto en el juego:
    En una mañana ante los ojos asombrados de la tribu se bamboleaba al ritmo de los tambores una gigantesca flor que rascaba el cielo con sus pétalos. Tabique, el cacique de la comarca, declaró como suyo el fenómeno. Alegaba que por su exitosa trayectoria los dioses se la habían obsequiado reconociendo así sus proezas. Los atabales llevaban sigilosos la noticia a las demás aldeas. Todos danzaban de un lado al otro. Una lluvia torrencial de polen caía sobre los sudorosos cuerpos cobrizos en movimiento. Nunca antes habían estado tan felices. Pero en cuestión de días, las tribus se declararon la guerra. Cada una de ellas reclamaba como suya el colosal Plumbago azul que apareció misteriosamente en el centro de la periferia. La guerra fue sangrienta y en menos de una semana la flor se marchitó. Cesó la guerra. Al cabo de unos meses en cada aldea estaba germinando una flor, igual de hermosa, pero de tamaño pequeño, en forma de arbusto y de variados colores. Renació la esperanza. Los dioses le daban una segunda oportunidad para la paz.

    Saludos, gracias por este ejercicio amistoso para compartir amigo escritor.

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