A Walter llegó a matar

Crítico y coleccionista,

Con un ritmo singular

La muerte capitalista.

Aquel recinto que hospeda

Al filósofo Alemán

Tiene la puerta gastada

Con emblema sideral.

Protege una pintura,

Gafas de grueso armazón,

Libros de densa lectura,

y un hombre sobre el sillón.

Ella prepara la bala,

Y le apunta hacia una oreja

Luego se queda perpleja

Detenida, enfadada

Pero su visión oscura

Logra ver dentro del sueño

Una imagen absurda

De aquel desgraciado dueño:

Un ángel asciende al cielo

Hay un duende jorobado

Walter avisa del fuego

En absoluto alarmado.

Un autómata jugando

Ajedrez ilimitado,

Varias lunas espaciales

Y un gatopardo maullando.

Monstruosas ruinas prehispánicas

Azteca, alemán y nahuatl

Rifles, armas trasatlánticas,

Desde Rusia hasta Managua.

Un sujeto peligroso

Un mago posiblemente

De intelecto tramposo

Leería todo esto en el presente.

La parca lo ejecutó,

Y manipuló la escena

Para que allí pareciera

Que Walter se suicidó

Aquí termina la historia

Del autor benjaminiano

Quien descifró la destructora

Barbarie del ser humano.

 

Javier Trejo

enero11 facebook

+Calaveritas

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