MUERTE EN EL SIGLO XXI – CALAVERITA LITERARIA – JAVIER TREJO

Cinco minutos quedan

Para maquinar

Cómo cosechar dinero,

Hartarse y reventar.

El reloj marca las doce

Cuarto de hora, a descansar.

Muere en el siglo XXI

Y te toca prosperar.

No hay pierde con los carbonos

Y qué más da si se acaban

Hielos perpetuos bochornos

Árboles y osos panda.

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El registro facilita

El trámite de extracción.

Empresaria y liberal

Muerte producida en masa

En su base laboral

La tarjeta se rechaza.

Nuestro sistema social

Anda todo el tiempo en crisis

No se estabiliza un rato

Cuando se enferma de tisis.

Cadáver mundializado

Cocinamiento global

Agonía sustentable

Reciclable, bipolar,

Ricos caldos petrolíficos

Densas natillas de smog

Dulces clorofluorcarbonos

Y la urgencia del reloj.

Tic tac, el tiempo se acaba

Se oyen risas, cierra el telón

Aplausos, lo que faltaba

La muerte silba su canción.

 

Javier Trejo

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RECORTES DE PERIÓDICO – CALAVERITA LITERARIA – JAVIER TREJO

Recortes de periódico:

México, el país de los muertos vivos y de los vivos muertos

 

Viene la catrina siempre,

no se espera hasta el primero;

mayo, enero, abril, septiembre,

le da igual el diez o el cero.

Viene diario, diario viene,

cada amanecer la hayamos.

Buscándonos se entretiene

hasta que toque llevarnos.

……………………………

¡Calaveras, calaveras

¡Huesos, falanges, falangetas!

Muertos, muertas de las eras,

manejando bicicletas.

Han paseado a toda marcha

en lo oscuro de la noche,

soltando una risa chancha

sin temerle a su derroche.

…………………………

Unos muertos grafiteros

practicando el arte urbano,

han escrito con esmeros

un mensaje pa fulano:

“Vive imbécil y tendrás

una muerte a tu medida,

vive triste y llevarás

la tristeza a la otra vida.”

…………………………

Saben toda la verdad,

son los muertos eruditos,

muertos de universidad,

andan por los pasillitos.

Es tan, tan poquito el tiempo

que aquí se viene a pasar,

derrochar cada momento

equivale a no pensar.

…………………………

En el hospital, los muertos

pasan a ver familiares,

son fantásticos maestros

en consolar los pesares.

Ya han vivido la muerte:

Estar tirado en la cama,

abandonado a su suerte

en el ardor de una llama.

…………………………

Se pasean por aquí,

por allá en la camarilla,

“muertitos” sobre una silla,

los gobernantes de aquí.

En la tal suprema corte

sólo se cortan las vidas,

por los que vuelven deporte

el suprimir las comidas.

…………………………

¡La extra, la extra!, y no es noticia:

los muertos saben vivir.

Mientras tanto el vivo envicia,

la vida del porvenir.

 

Javier Trejo

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¡EL FUEGO, EL FUEGO! CALAVERITA A WALTER BENJAMIN – JAVIER TREJO

A Walter llegó a matar

Crítico y coleccionista,

Con un ritmo singular

La muerte capitalista.

Aquel recinto que hospeda

Al filósofo Alemán

Tiene la puerta gastada

Con emblema sideral.

Protege una pintura,

Gafas de grueso armazón,

Libros de densa lectura,

y un hombre sobre el sillón.

Ella prepara la bala,

Y le apunta hacia una oreja

Luego se queda perpleja

Detenida, enfadada

Pero su visión oscura

Logra ver dentro del sueño

Una imagen absurda

De aquel desgraciado dueño:

Un ángel asciende al cielo

Hay un duende jorobado

Walter avisa del fuego

En absoluto alarmado.

Un autómata jugando

Ajedrez ilimitado,

Varias lunas espaciales

Y un gatopardo maullando.

Monstruosas ruinas prehispánicas

Azteca, alemán y nahuatl

Rifles, armas trasatlánticas,

Desde Rusia hasta Managua.

Un sujeto peligroso

Un mago posiblemente

De intelecto tramposo

Leería todo esto en el presente.

La parca lo ejecutó,

Y manipuló la escena

Para que allí pareciera

Que Walter se suicidó

Aquí termina la historia

Del autor benjaminiano

Quien descifró la destructora

Barbarie del ser humano.

 

Javier Trejo

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HERÁCLITO, EL OSCURO – CALAVERITA FILOSÓFICA – JAVIER TREJO

Sólo la muerte encontró

a Heráclito el ermitaño,

quien de sus males decía

que cambiaban de tamaño.

No sabía que vendría.

De entre todos sus amigos,

soledad y compañía

no esperaba en unos siglos.

Se encontraron frente a frente.

El oscuro la admiraba.

La pensaba diferente.

No la creía jorobada.

-Dime tú si es que lo sabes…

-dijo Heráclito a la muerte-.

¿Eres capaz de secar

la humedad de mis pesares?

Ella se acercó al oscuro.

Se miraron mutuamente.

Recargada desde el muro,

la muerte habló de repente:

-Yo soy la cura de todo

lo que tú puedas sentir.

La cama fresca de lodo

en donde irás a dormir…

¿Sabes? te he estado esperando,

¿me has esperado tú a mí?

Siempre te he estado buscando

¿no me habías visto venir?

Ella seguía cantando

la canción de los lamentos,

contando, hilando y rezando

la expiación de los portentos.

Él, en cambio, siempre supo

lo natural de las cosas,

que suelen cambiar de rumbo

hacia sendas azarosas.

Y fue turno del filósofo

para empezar a explicar

su propio argumento lógico

para la vida dejar:

-Si todas las cosas vienen

y todas las cosas van,

si encontrándose se entienden

y enfrentándose se dan…

Si el lejos, tras su desprecio,

pronto cerca se verá:

Los bienes de bajo precio

muy caros se venderán…

Si la naturaleza toda

solamente es vaivén,

¿cómo detener la boda

entre mi infierno y tu edén?

Uno de estos buenos días

el fuego vendrá quemando.

Todas estas alegrías

las irás abandonando…

Si todo lo que se muestra

termina siendo otra cosa,

eso sólo nos demuestra:

La fisis es azarosa.

Y así, se fueron la muerte

y el filósofo, el oscuro,

muy juntos con paso fuerte,

con su caminar seguro.

Se perdieron en la sombra

o en la sombra se quedaron

¿qué fue lo que encontraron?

Eso en esta historia sobra.

Javier Trejo

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Hendrik_ter_Brugghen_-_Heraclitus

LA TUMBA DE LOS LIBROS – CALAVERITA LITERARIA – JAVIER TREJO

Una oscura noche lúgubre

en biblioteca central,

como es día de los muertos

los libros revivirán.

Es la luz de las palabras

la que alumbra los estantes,

libros se escapan brincando

vueltos fiesteros brillantes.

Libros grandes, libros chicos,

libros pobres, libros ricos,

libros tristes nunca abiertos,

libros sordos, libros tuertos.

Unos libros descocidos

se remiendan uno al otro,

y los que ya están zurcidos

arman mayor alboroto.

Fiesta para letras muertas

hacen el griego y latín,

se intercambian etiquetas

en una broma sin fin.

En las mesas de lectura

nos encontramos bailando:

Pedro Páramo y Neruda,

Saramago saludando.

Dos libros enamorados,

de arquitectura y diseño,

exhiben bien ilustrados

sus finos trazos de ensueño.

Unos libros de derecho

agarraron pasamanos,

como barra de cantina

para beber como hermanos.

Una noche a la medida

de los grandes eruditos,

plagada de versos y rimas

de los poetas malditos.

En el piso y en las mesas,

en las sillas y pasillos,

van saltando como grillos

miles de libros sorpresas.

En el área de consulta

Shakespeare anda audicionando.

Rostand y Homero disputan

a espada el rol de Teobaldo.

¡Muere nuestro aburrimiento,

vive nuestra diversión,

ha llegado el día de muertos,

fuera la desilusión!

Incluso Drácula vino,

junto a Jeckyll y mister Hyde;

Frankenstein pronto intervino

en cuanto atacaron a Wilde.

Y la noche transcurrió.

Por poetas y por locos

esta historia se escribió

hasta el amanecer.

La bibliotecaria halló

la destrucción de un tornado.

Entonces se desmayó

sobre el sitio destrozado.

 

Javier Trejo

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